Mejorar los hábitos de “snackeo” en Argentina

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Según indica un reciente informe del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), nueve de cada diez argentinos (entre ellos, niños) snackea, pero sólo uno de cada tres elige hacerlo mediante una opción saludable.

El estudio lleva por nombre “Patrones de snackeo de la población argentina” y fue encabezado por la licenciada María Elisa Zapata, Magister en Nutrición Humana y Calidad de los Alimento. Zapata señala que consumir alimentos entre las cuatro comidas principales puede resultar un hábito “positivo o negativo, dependiendo de las elecciones que se hagan”. En palabras de la nutricionista, “lo que debe considerarse es la densidad nutricional de lo que comemos, ya que el snackeo representa entre el 10 y 15% de nuestras calorías diarias”.

Esta problemática fue debatida en el marco del Congreso Nacional de Pediatría,  que tuvo lugar en Córdoba, donde se hizo foco en los hábitos de ingesta de la población infantil. Lo número de estos estudios mostraron que los alimentos más consumidos por los chicos fueron bebidas e infusiones con azúcar (19%), frutas (17%), panificados y galletitas (14%), bebidas e infusiones sin azúcar (13%), yogur (9%) y azúcares, dulces, golosinas y postres (9%).

“Lo que observamos es que sólo un tercio de la muestra analizada optó por snacks saludables. El desafío es promover la incorporación de hábitos saludables en los 2/3 de la población restante” señaló María Elisa Zapata. Los resultados de esta investigación dan cuenta de que la mitad de los alimentos consumidos durante el snackeo son pobres en calidad nutricional (46%). Sólo una tercera parte de la población opta regularmente por snacks saludables que contienen menos calorías, sal, grasas y azúcar agregado y son ricos en nutrientes, como las frutas, el yogur y la leche.

Al hablar de buenos hábitos, nos referimos a los consumos que aportan nutrientes al cuerpo humano (calcio, vitaminas, hierro, zinc, proteínas) en relación a su valor energético. En este sentido, el informe es categórico: es necesario reducir y reemplazar, en Argentina (un país con una muy alta tasa de obesidad infantil), el snackeo ‘basura’. “Un snackeo menos saludable aporta cerca del doble de las calorías, 3 veces más cantidad de grasas totales, saturadas, azúcares libres y sodio, y menos de la mitad de vitaminas que un snackeo categorizado como saludable” asevera el estudio.

Las campañas en comunicación, los programas escolares o la difusión en medios masivos son herramientas que deben acompañar políticas públicas destinadas a educarnos en mejores hábitos de consumo. El informe asegura: ”Las iniciativas en kioscos, escuelas y en la enseñanza temprana son críticas no solo por la mayor posibilidad de construir hábitos perdurables sino porque el aporte de esta quinta comida es cada vez más importante en los niños”.

 

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